Nostradamus y la profecía bíblica: cómo discernir las señales
En 1555, mientras Europa vivía entre epidemias, guerras y temores religiosos, un pequeño libro salió de una imprenta de Lyon. Su autor era Michel de Nostredame, el médico provenzal que la historia recordaría como Nostradamus. Sus versos eran breves, oscuros y lo bastante misteriosos para que cada generación creyera descubrir en ellos su propio tiempo. Casi cinco siglos después, las cuartetas vuelven a circular cada vez que el mundo entra en crisis. Pero para un cristiano la pregunta más importante no es si Nostradamus acertó una coincidencia. La pregunta es otra: ¿cómo distingue la Biblia una predicción humana de una palabra verdaderamente profética? Esa comparación abre un estudio mucho más profundo de lo que normalmente se escucha en redes sociales.