Mateo 24 es el discurso profético más extenso de Jesús. Ante la pregunta de sus discípulos sobre cuándo ocurriría la destrucción del templo y cuál sería la señal de su venida, respondió con una lista de acontecimientos: guerras, hambres, terremotos, persecución, engaño y un anuncio global del evangelio. El texto no ofrece una fecha; ofrece un criterio de discernimiento.
En resumen
- El discurso ocupa Mateo 24 y 25, y tiene versiones paralelas en Marcos 13 y Lucas 21.
- Jesús responde a dos preguntas distintas: la destrucción del templo y la señal de su venida. Buena parte de la confusión interpretativa nace de fundirlas en una sola.
- El templo de Jerusalén fue destruido por las legiones de Tito en el año 70 d.C., hecho registrado por el historiador Flavio Josefo en La guerra de los judíos.
- La primera advertencia del discurso no es sobre catástrofes, sino sobre el engaño: «Mirad que nadie os engañe» (Mateo 24:4).
- El propio texto declara la fecha desconocida: «pero del día y la hora nadie sabe» (Mateo 24:36).
¿Cuál fue la pregunta que originó el discurso?
El contexto es concreto. Jesús sale del templo y sus discípulos le señalan la magnitud de las construcciones. Él responde que no quedará piedra sobre piedra. Más tarde, ya en el monte de los Olivos y en privado, ellos preguntan (Mateo 24:3):
«Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?»
Son dos asuntos en una sola pregunta. Los discípulos daban por hecho que la caída del templo y el fin de la era serían el mismo evento. La respuesta de Jesús se mueve entre ambos planos, y por eso el capítulo admite lecturas distintas entre escuelas de interpretación igualmente serias.
¿Qué señales enumera Jesús?
El discurso agrupa las señales en bloques. Esta es la secuencia del texto:
| Versículos | Señal | Advertencia asociada |
|---|---|---|
| 24:4-5 | Falsos mesías y engaño religioso | «Mirad que nadie os engañe» |
| 24:6-7a | Guerras y rumores de guerras | «No os alarméis... aún no es el fin» |
| 24:7b | Hambres y terremotos | «Principio de dolores» |
| 24:9-10 | Persecución y traición | Aviso a la comunidad de discípulos |
| 24:11-12 | Falsos profetas y enfriamiento del amor | Consecuencia del engaño |
| 24:14 | El evangelio predicado en todo el mundo | «Y entonces vendrá el fin» |
| 24:15 | La abominación desoladora | Referencia explícita a Daniel |
| 24:29-31 | Señales cósmicas y la venida del Hijo del Hombre | Evento visible y universal |
¿Por qué la primera advertencia es sobre el engaño?
Llama la atención el orden. Antes de mencionar cualquier catástrofe, Jesús advierte sobre personas que vendrán en su nombre diciendo «yo soy el Cristo». Repite la advertencia tres veces en el mismo capítulo (versículos 4, 11 y 24).
La estructura sugiere una prioridad. El riesgo mayor que identifica el discurso no son los desastres, que describe como «principio de dolores», sino la manipulación religiosa que se aprovecha de ellos. Es un criterio útil todavía hoy: cada crisis internacional produce una oleada de anuncios sobre el fin inminente, y el propio texto que se cita para respaldarlos es el que advierte contra ellos.
¿Qué significa «principio de dolores»?
La expresión griega es ōdinōn, el término que designa los dolores del parto. La metáfora es precisa y cambia bastante la lectura del pasaje.
Los dolores de parto no son el nacimiento: lo anticipan, aumentan en frecuencia e intensidad, y no permiten calcular la hora exacta. Al llamar así a las guerras, hambres y terremotos, Jesús indica que son fenómenos característicos de todo el periodo, no marcadores de una cuenta regresiva. De ahí la aclaración del versículo 6: «es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin».
¿Qué es la abominación desoladora?
Es la única señal del discurso que Jesús atribuye explícitamente a otro profeta: «la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel» (Mateo 24:15). Remite a Daniel 9:27, 11:31 y 12:11.
Históricamente, el término se aplicó a la profanación del templo por Antíoco IV Epífanes en el año 167 a.C., cuando erigió un altar pagano sobre el altar de los holocaustos. El episodio está documentado en 1 Macabeos 1:54. Muchos intérpretes leen la referencia de Jesús como el anuncio de un episodio análogo vinculado a la crisis del año 70 d.C.; otros la proyectan hacia un cumplimiento futuro. Ambas lecturas coexisten en la tradición cristiana.
Lo que sí resulta inequívoco es la instrucción práctica que sigue: cuando eso se vea, huir a los montes sin volver por nada. Es una orden de evacuación, no un enigma.
¿Qué dice el texto sobre la fecha?
El discurso es explícito en tres momentos:
- Mateo 24:36 — «Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.»
- Mateo 24:42 — «Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.»
- Mateo 24:44 — «a la hora que no pensáis, el Hijo del Hombre vendrá.»
La conclusión del propio pasaje es que la fecha es inaccesible por diseño. Cualquier sistema de cálculo que produzca un año concreto contradice el texto que dice interpretar. Este es el criterio más útil que ofrece Mateo 24 para evaluar cualquier anuncio profético que circule hoy.
¿Cómo aplicar Mateo 24 al leer las noticias?
El discurso termina con tres parábolas —el siervo fiel, las diez vírgenes y los talentos— y con la escena de las ovejas y los cabritos en Mateo 25. Ninguna trata de identificar señales. Todas tratan de qué hacer mientras tanto: administrar bien, mantenerse preparado, atender al hambriento, al enfermo y al preso.
El texto ofrece entonces un criterio doble. Frente a las noticias, discernimiento y calma en lugar de alarma. Frente al tiempo disponible, conducta responsable en lugar de especulación. Esa es la conclusión que el propio Jesús extrae de su discurso.
Preguntas frecuentes
¿Mateo 24 ya se cumplió?
Depende de la escuela de interpretación. La lectura preterista sostiene que la mayor parte se cumplió con la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. La futurista proyecta el grueso del discurso hacia acontecimientos aún pendientes. La histórica lo ve desplegándose a lo largo de toda la era cristiana. Las tres son posiciones antiguas dentro del cristianismo.
¿Los terremotos actuales son una señal del fin?
El texto los describe como «principio de dolores», es decir, fenómenos propios de todo el periodo y no marcadores de una cuenta atrás. El Servicio Geológico de Estados Unidos señala además que el aumento de terremotos registrados se explica principalmente por la expansión de la red mundial de sismógrafos, no por un incremento de la actividad sísmica.
¿Qué significa Mateo 24:34, «no pasará esta generación»?
Es uno de los versículos más discutidos del Nuevo Testamento. Las lecturas principales entienden «generación» como los contemporáneos de Jesús que vieron la caída de Jerusalén, como el pueblo judío en su conjunto, o como la generación que presencie el conjunto de señales descritas. No hay consenso entre las tradiciones cristianas.
¿Se puede calcular la fecha de la venida de Cristo?
Según el propio texto, no. Mateo 24:36 afirma que ni los ángeles ni el Hijo conocen el día y la hora. Todo sistema de cálculo que produzca una fecha concreta entra en contradicción directa con el pasaje que pretende interpretar.
¿Dónde están los pasajes paralelos?
Marcos 13 y Lucas 21 recogen el mismo discurso con variantes significativas. Lucas 21:20 sustituye la expresión «abominación desoladora» por «Jerusalén rodeada de ejércitos», lo que ha sido leído tradicionalmente como una referencia al asedio romano. Comparar las tres versiones es el mejor punto de partida para un estudio serio del capítulo.
Para seguir estudiando
- Mateo 24-25, Marcos 13 y Lucas 21, leídos en paralelo.
- Daniel 9:24-27, base de la referencia a la abominación desoladora.
- Flavio Josefo, La guerra de los judíos, libros V y VI, sobre el asedio del año 70 d.C.
- 1 Macabeos 1:54, sobre la profanación de Antíoco IV.